|
Enrique Solinas
Argentina
Espejo roto
Había que decir una palabra precisa en el medio de la tarde, teniendo en cuenta que lo externo siempre es más agresivo. Salir del útero materno sin saber qué hay del otro lado. Adivinar cuál fue el paso más antiguo.
Había en mi mirada un tambor: imaginaba distintos diálogos donde el mendigo y el rey eran yo.
Hasta que con las manos se rompen todas las aguas sin querer y en forma inevitable. Hasta que de repente el día pasa como un poema y cada fragmento será una parte de quien me perdí.
|